El kamado es una herramienta extraordinaria: versátil, potente y precisa.
Pero precisamente por su capacidad de confinar calor, humo y oxígeno, exige respeto.
No se trata de cocinar con miedo, sino de entender cómo funciona el fuego dentro del kamado para evitar situaciones peligrosas y disfrutar de una experiencia segura, estable y placentera.
En esta guía encontrarás las precauciones esenciales que todo usuario de kamado debe conocer, tanto si estás empezando como si ya tienes experiencia.

El calor confinado: la gran diferencia del kamado
A diferencia de una parrilla abierta, el kamado:
- Encierra el fuego en una cámara cerámica
- Multiplica la eficiencia térmica
- Puede acumular una enorme cantidad de energía
Esto significa que un pequeño error puede generar una reacción brusca si no se controla correctamente la entrada de aire, la apertura del domo o la presencia de grasa.
👉 La seguridad empieza por comprender que el kamado no se comporta como una barbacoa tradicional.
Apertura del domo: el momento más crítico
Uno de los puntos más delicados al usar un kamado es abrir la tapa cuando hay alta temperatura.
Cuando el interior supera los 300 °C, el oxígeno exterior puede provocar una combustión repentina.
Buenas prácticas esenciales
- Abre siempre el domo en dos tiempos
- Primero una pequeña apertura para liberar calor
- Espera unos segundos
- Luego abre completamente
Esto evita:
- Llamaradas violentas
- Golpes de calor
- Riesgo de quemaduras faciales o en brazos

El flujo contracorriente: qué es y cómo prevenirlo
El flujo contracorriente ocurre cuando:
- El kamado está muy caliente
- Las ventilaciones están cerradas
- Se abre el domo de golpe
- El fuego “busca” oxígeno de forma explosiva
Cómo prevenirlo
- No cierres completamente las ventilaciones a altas temperaturas
- Reduce temperatura poco a poco
- Nunca abras bruscamente un kamado muy caliente
- Mantén siempre el control del aire, no del fuego
👉 Esta precaución por sí sola evita el 90 % de los accidentes en kamados.

Líquidos y grasas: un riesgo silencioso
Nunca derrames líquidos directamente sobre las brasas dentro del kamado caliente.
El contacto de líquidos con carbón incandescente puede generar:
- Vapor instantáneo
- Proyecciones
- Reacciones violentas de calor
Del mismo modo, el exceso de grasa acumulada puede provocar:
- Llamaradas internas
- Picos incontrolados de temperatura
Menos es más: el kamado trabaja mejor con control, no con exceso.

Estabilidad y entorno de uso
Coloca siempre el kamado sobre:
- Superficie firme
- Material no inflamable
- Espacio ventilado
Evita:
- Plataformas de madera sin protección
- Zonas cerradas
- Uso cerca de objetos combustibles
Y muy importante:
👉 Nunca dejes el kamado desatendido con el domo abierto.

Uso correcto de repisas y accesorios
Las repisas laterales son prácticas, pero no están diseñadas para soportar calor extremo.
- No apoyes utensilios calientes directamente
- Evita brasas, piedras o piezas recién retiradas
- Usa siempre herramientas adecuadas
La seguridad también está en los pequeños gestos.

La seguridad como parte de la experiencia
Cocinar en kamado es un ritual.
Un proceso que invita a la calma, al control y a la observación.
Cuando respetas las normas básicas:
- El fuego se vuelve predecible
- La temperatura se estabiliza
- La experiencia se vuelve placentera
La seguridad no limita la cocina en kamado.
La eleva.
Conclusión
Un kamado bien utilizado es una de las formas de cocción más seguras, eficientes y gratificantes que existen.
La clave está en entender el fuego, respetar el aire y anticipar las reacciones del calor.
Con estas precauciones, tu kamado dejará de ser solo una herramienta potente para convertirse en un aliado fiable durante muchos años.